Este año esta resultando realmente doloroso para los que tienen algo que ver con el teatro de este país y es que apenas estamos cruzando la mitad, y así en apenas seis meses la muy conocida entre nosotros con el nombre de Calavera Catrina, ha tenido a bien a llevarse a tres literatos importantes por mucho o poco, tres literatos que al menos para su servidor fueron y seguirán siendo seres en extremo importantes, por los recuerdos que dejaron conmigo, los recuerdos de su paso junto a mi, pues de una manera u otra, proponiéndoselo o no, han estado conmigo desde hace ya un buen tiempo y para hablar claro desde los mediados y finales de los 70’s…
Épocas en que tuve el honor de conocer y tener como gran amigo al calido y cariñosísimo Alejandro Aura…,
Fueron momentos en los que el decidía tomar las riendas de algunos de sus proyectos y dirigió un de sus propias obras “Las Visitas” una obra enmarcada por una gran cantidad de textos poéticos al estilo indiscutible de Alejandro, quien se convirtió en parte de mi familia, se disfrutaba de muy buenas tardes en domingo comiendo alimentos que el mismo Alejandro cocinaba a manera de poesía física y compartida entre amigos y familiares, y en el paso de este tiempo muchos proyectos se desarrollaron en familia, Salón Calavera es un ejemplo mas, la música es de Alicia Urreta mi amada tía, en algunas partes le partitura precisaba de un guitarrista y lo hacia un servidor y en el montaje de la obra, la cantante principal del Show del Salón Calavera en algún tiempo fue protagonizado por la madre de este que les cuenta Olga Urreta así era como estaba Alejandro tan incorporado a nuestra familia, a su familia y así lo fue hasta el final de su camino aun cuando no podíamos frecuentarnos tanto como lo quisimos...
Antes en mis años de púber, rondo por la casa familiar el maestro Emilio Carballido, y que durante varios años eso fue, el “maestro”, pues en ese entonces ya era un personaje importante en la vida y el quehacer teatral del país, algunos años después y por cosas del destino me llamaron para musicalizar una obra del “maestro” Carballido y durante el proceso creativo de esta partitura, se perdió el “maestro” dando paso al amigo entrañable y siempre aun cuando no lo planeara así seguía siendo el maestro, a quien tuve el honor de homenajear en vida haciendo la música para su obra “Algunos Cantos del Infierno”, bajo la producción del Instituto Nacional de Bellas Artes, bajo el amparo del Instituto Veracruzano de Cultura y bajo la dirección de otro de mis entrañables amigos en el área teatral Ricardo Ramírez Carnero apenas hace un año, obra que había sido censurada durante un tiempo y por la temática de la misma obra, afortunadamente se llego a cierto grado de madurez por parte de los encargados de tomar la decisión de realizar la producción de la obra o no, …
De igual manera apareció para anidarse con una indestructible amistad en el lecho familiar el gran amigo y literato Víctor Hugo Rascón quien formara parte del gran ejemplo que han dado los valerosos escritores con lo logros que alcanzan a nivel grupal con la SOGEM, logros no alcanzados aun por músicos, ni bailarines, ni pintores en fin mas bien son los únicos como gremio o agrupación que han logrado avances importantes como entidades creativas y para esas mismas entidades creativas…
Estos tres seres hermosos en todos sentidos, como escritores, como hombres, como amigos, cayeron después de prolongadas batallas que protagonizaron contra las enfermedades y con las que demostraron de que tamaño eran sus corazones, los tres trabajando casi hasta el ultimo de sus días…